lunes, 18 de agosto de 2014

Bert Trautmann: de Soldado Nazi a Ídolo del Manchester City




El período de Entreguerras fue caótico para Alemania. El repunte económico que había vivido tras el término de la Gran Guerra -conocida tras 1945 como Primera Guerra Mundial- se vio violentamente truncado luego de que en 1929 se desatara la "Gran Depresión", una severa crisis económica que afectó a todo el orbe. Así, las quiebras masivas de comercios y bancos más la imposibilidad del Estado Alemán de cancelar sus compromisos y obligaciones, desembocó en una recesión que significó que alrededor de 6 millones de personas estuvieran sin empleo -algo así como el 20% de la fuerza laboral-, y dio pie a una creciente tensión social que fue "caldo de cultivo" para que las ideas nacionalsocialista que propugnaba Adolf Hitler sedujeran al pueblo germano, dando origen a todo lo que se vivió después.

Fue en este contexto que vino al mundo en Bremen, Bernhard Trautmann, un espigado arquero alemán que entraría en la historia linda del Manchester City con sus actuaciones entre los años 50' y 60', siendo uno de sus emblemas más importantes, exhibiendo una Copa FA y, tras Alan Oakes, Joe Corrigan y Mike Doyle, elevándose como el cuarto jugador que más veces ha defendido la camiseta de los "Citizens", con 545 encuentros.

No obstante aquello, y retrocediendo algunos años en el tiempo, la vida de Trautmann no fue siempre color de rosas. Debido al desempleo que sufría su padre, Bernhard vivía de pedir limosna en las calles y de saciar su hambre en los comedores comunitarios que pululaban en Alemania a finales de la República de Weimar, sin embargo, esta situación no le significó un impedimento para que pudiera desarrollar su veta deportista.

Hitler y niños miembros de la Jungvolk
Así, "Bert" se enroló en el club Blaus and Weiss y en la Asociación Cristiana de Jóvenes, lugares donde demostró grandes aptitudes en el atletismo, el handball y también el fútbol, más, y imbuido completamente en lo que significó la vorágine nacional-socialista en la Alemania de Hitler, Trautmann se enroló en la Jungvolk, la sección de las Juventudes Hitleriana para los niños de entre 10 y 14 años, para posteriormente pasar a formar parte de las Hitlerjugend, propiamente tal.

Allí estaba cuando se desató la Segunda Guerra Mundial por lo que se enroló como paracaidista en la Luftwaffe para, y según sus propias palabras, “defender la tierra de sus padres”. Primero, fue enviado a Polonia donde las ofició como operador de radio hasta a finales de 1941, fecha en la que fue enlistado en el 35º pelotón en Dnepropestrovsk, Ucrania, unidad que participaba activamente de la Operación Barbarroja, nombre en clave con que Hitler y sus aliados habían motejado a la maniobra con la que pretendían invadir la Unión Soviética.

Allí, y debido al crudo invierno soviético, la escuadra de alemana se dedicó a desarrollar una especie de guerrilla, atacando por sorpresa a las unidades rusas, hechos donde Trautmann se destacó valientemente, por lo que fue ascendido a cabo. Pero las felicitaciones y reconocimientos no durarían mucho. En una de las tantas operaciones, "Bert" fue apresado por el Ejército Rojo, mas su astucia le permitió  escapar. Por tamaña acción, fue ascendido a sargento y condecorado con la Cruz de Hierro de Primera Clase, galardón reservado para los hombres del Ejército de Tierra, incluida la infantería aérea, destacamento a la que pertenecía Trautmann, y de las SS-Armadas que realizaran 4 actos de coraje.


Luego, fue trasladado al Frente Occidental, específicamente a Francia, donde las huestes Aliadas hacían mella entre las posiciones germanas. Aquí, volvió a caer en manos enemigas, esta vez siendo apresado por la Resistencia Francesa, pero una vez más volvió a escapar para reintegrarse nuevamente a las filas de la Luftwaffe, esto hasta el año 1944, data en la que, previendo que la victoria alemana era prácticamente imposible, desertó y decidió volver a su Bremen natal para comenzar una nueva vida, aún cuando sabía que los alemanes lo buscarían por traidor y los aliados por considerarle un enemigo.

Fallschirmjäger, paracaidistas alemanes
No obstante, jamás alcanzó a llegar a la ciudad bañada por las aguas del Río Weser, pues en su camino fue tomado prisionero por tercera vez, ahora por tropas estadounidenses, sin embargo, una vez más volvió a escapar. Se echó a correr con tan mala suerte que en su huída se topó de frente con una patrulla británica de la que no pudo ni quiso escapar, pues estaba consciente de que la guerra estaba llegando a su fin. Así, fue trasladado a un campo de prisioneros en Bélgica, país donde permaneció un año en reclusión.

Luego, fue transpuesto a Inglaterra, a la localidad de Essex, donde los interrogatorios lo llevaron a ser catalogado como un prisionero "Clase C", es decir, que había sido instruido desde pequeño con el pensamiento Nazi, por lo tanto, un nazi a la más alta escala. Tras su estadía en Essex y luego de nuevos interrogatorios, fue clasificado como "Clase B" siendo reubicado en la prisión de Marbury Hall, en Norwich. Finalmente, en 1947 comenzó a cimentarse la historia que lo catapultaría a la historia del fútbol inglés en general y al corazón de la hinchada del Manchester City, en particular.

En aquel año, Bernhard fue trasladado a Ashton in Markerfield, una localidad a medio camino entre Manchester y Liverpool, y donde se pasaba los días jugando al fútbol contra los demás prisioneros y también contra los guardias. Primero, comenzó jugando de mediocampista, demostrando grandes aptitudes, sin embargo, y tras sufrir una lesión, comenzó a desenvolverse como arquero, posición que lo encumbraría a la gloria.

Al momento del cierre de campo de prisioneros, Bernhard Trautmann se vio en la encrucijada de regresar a Alemania o comenzar una nueva vida en Gran Bretaña. Primó la segunda opción, pues una oferta de trabajo en una granja y el anonimato en un país ajeno le entusiasmaron más.

En eso estaba, cuando el pequeño club St. Helens Town se interesó en ficharlo. Con los "Santos" derrochó buenas actuaciones, llegando inclusive a clasificar a su escuadra a la final de la Copa George Mahon, la liga de la primera división del fútbol del condado de Liverpool.

Su buen cometido hizo que varios equipos de la Premier League inglesa posaran sus ojos en él, sin embargo, el 7 de octubre de 1949, y con 26 años, se decidió por defender los colores del Manchester City, elenco que estaba preparando un plantel poderoso que peleara por el título del fútbol británico, luego de temporadas zigzagueantes en años anteriores.

La noticia de su fichaje por parte de los "Ciudadanos" se regó por Manchester, tanto así que muchos aficionados del City se opusieron a que un ex soldado nazi integrara las filas del equipo de sus amores, tanto así que durante los entrenamientos llegaban fanáticos con pancartas que pedían su salida, no obstante, cuando vieron las condiciones que tenía la nueva adquisición, los prejuicios y las aprensiones comenzaron a disiparse.

El debut fue ante el Bolton Wanderers y el cotejo hizo que los pocos que aún lo criticaban terminaran por aceptarlo, pues su actuación fue simplemente brillante. Así, Trautmann se había echado al bolsillo a la mitad de Manchester, pero aún faltaba superar los abucheos del resto de Inglaterra, pero faltaba poco.

El 27 de agosto de 1947, "Bert" regresaba a Londres, ya no sobrevolándolo como durante la guerra, sino vestido de corto y esperando que a punta de atajadas y achiques, dejar atrás las burlas, las pifias y las desaprobaciones de las parcialidades rivales. Y así fue. De hecho, tan formidable habría sido su actuación que ambas hinchadas lo habrían despedido con ovaciones una vez concluido el cotejo.

Trautmann en la final de la FA Cup 55'-56'
Aquel año, el City mostró mucha irregularidad y terminó perdiendo la categoría, sin embargo, tras doce meses en la segunda división, retornó a la Football League –antecesora de lo que hoy conocemos como Premier League- para comenzar a vivir una de sus etapas más brillantes, llegando a la final de la Copa FA en la temporada 54’-55’, y logrando quedarse con la corona del mismo torneo al año siguiente, con Trautmann como la gran figura. De hecho, aquella temporada -55’-56’- “Bert” fue distinguido como el mejor jugador de la Football League, galardón que volvió a revalidarlo un alemán en pastos ingleses recién después de cuarenta años, cuando Jürgen Klinsmann lo recibiera defendiendo los colores del Tottenham Hotspurs.

Bernhard abandona el campo visiblemente afectado
En aquel partido ante el Birmingham, Bernhard se transformó en un mito. Faltaban quince minutos para que el encuentro culminara y los “Ciudadanos” ganaban cómodamente el cotejo por un marcador de 3 a 1. Los “Blues” buscaban con todo acercar las cifras. En eso estaban, cuando Trautmann, "buceó" a ras de pasto para arrebatarle el balón al delantero del Birmingham, Peter Murphy, con tan mala suerte que la del goleador fue a dar directamente a su cuello. "Bert" quedó a mal traer, pero logró arrebatarle el balón. Ya no podían hacerse más cambios, por lo que el meta alemán siguió jugando adolorido y con el cuello a la miseria, sin embargo, eso no fue impedimento para que pudiera, nuevamente, ahogarle el grito de gol al propio Murphy.

Tras el encuentro, Trautmann aseguró que jugó la parte final del cotejo "en una especie de niebla" que le producía el dolor. Asimismo, el Principe Felipe, encargado de entregar las medallas a los campeones, admitió que Bernhard tenía el cuello torcido cuando le tocó entregarle la condecoración al alemán. Finalmente, y tras una serie de exámenes, se le diagnosticó que cinco de sus vértebras estaban dislocadas y una partida en dos, por lo que se perdería lo que restaba de torneo y toda la temporada siguiente.

Bert recibendo el reconocimiento
Tras la lesión, "Bert" jugó regularmente una temporada más, la del 57'-58', sin embargo, siguió alternando con la titularidad hasta la temporada 63'-64', tras la cual, se trasladaría al Wellington Town, club con el que jugaría tan sólo dos encuentros para colgar los botines definitivamente.

Con 15 temporadas defendiendo al Manchester City, Trautmann se convirtió en uno de los emblemas de los ciudadanos, de hecho, una escultura en su honor adorna los pasillos del Museo de los "Citizens" en la ciudad inglesa, además de engrosar el Salón de la Fama del Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra.

Tras dejar la práctica del fútbol, Trautmann se calzó el buzo de entrenador, dirigiendo al Stockport County de Inglaterra  y al Preußen Münster de Alemania, equipos de menor cuantía en lo que al balompié se refiere, así como a adiestrar a los seleccionados de Myanmar, Tanzania, Liberia y Pakistán, sin mayores éxitos.

Finalmente, se retiró para siempre del fútbol en 1988 para crear la fundación que lleva su nombre y que se dedica al fomento de las relaciones entre el Reino Unido y Alemania. Asimismo, viajó a vivir sus últimos días a España, específicamente a La Llosa, en Valencia, lugar donde falleció el 19 de julio de 2013 con 89 años a cuesta y una historia digna de una película.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Paul Breitner, El Kaiser Rojo




(Artículo aparecido en www.futbolypasionespoliticas.com)

Su talento futbolístico era indudable. Su carácter controvertido inclasificable. Sin duda uno de los grandes iconos de los 70. Nacido en Baviera en la década de los 50, creció en una Alemania dividida. Desde muy pronto destacó en el fútbol y ya con 19 años formaba parte del equipo del Bayern Munich. Empezó jugando atrás, un lateral defensivo que se incorporaba con peligro. Pero su participación sumaba. En 4 años hizo 17 goles y ganó tres Bundesliga y la primera Copa de Europa del conjunto alemán. Ese año, coronó su espectacular campaña participando en el Mundial que se celebraba en su país y venciéndolo. Breitner agrandó su leyenda y su personalidad, cuando perdiendo 0-1 frente a la Holanda de la naranja mecánica liderada por Cruyff, sin estar entre los lanzadores habituales, cogió el balón y convirtió el penal que establecía el empate. No era su primer éxito internacional, dos años antes, con apenas 20, había ganado también la Eurocopa.


Pero ese año 1974, un Paul Breitner que ya se definía como maoísta, mostraba interés por ideas progresistas y se declaraba admirador del Che Guevara o de Ho Chi Minh, a la vez que lucía un peinado a lo afro y una frondosa barba, sorprendía de nuevo por salirse de la normalidad. Anunciaba que abandonaba Alemania para fichar por el Real Madrid y renunciaba a la Selección Alemana. Además se despedía del Bayern con duras palabras... y encima recalaba en el Madrid. El club blanco, al que siempre se asoció con Franco, que todavía gobernaba el país pese a su frágil salud acogía un maoísta en sus filas. Breitner daba muestras de su excentrismo.

Bajo la Mirada de Mao
En la capital de España cambió su juego convirtiéndose en un futbolista de centro del campo con llegada. Y el Real Madrid también salió beneficiado conquistando dos ligas. Aún así, en un régimen autoritario como el franquista, ese futbolista rebelde, librepensador resultaba incomodo. Más cuando se hizo público que Breitner aportó 500.000 pesetas de la época a unos obreros que se encontraban en huelga.

El tercer año su juego se resintió y la directiva blanca siguió acogiendo con estupefacción y desconfianza al Kaiser Rojo... en plena Transición, con una situación todavía confusa de hasta donde llegaría, con terrorismo, partidos y sindicatos en fase de legalización, ruido de sables, el Madrid tildó a Breitner de conflictivo y prefirió rescindirle el contrato y darle luz verde a regresar a Alemania.

Tras un año en el modesto Eintrach Banchweisgg, volvió a su casa al Bayern de Munich donde actuó 5 campañas más antes de colgar las botas aquejado de una lesión. En ese tiempo, agrandó su palmarés con dos ligas más. Y agrandó su fama de conflictivo, nadador contra corriente y rebelde del fútbol. Aceptó regresar a la Selección y volvió a renunciar a ella. Se autoexcluyó de participar en el Mundial de Argentina, pero si tomó parte en el de España. La Alemania Federal alcanzaría la final frente a Italia, pero esta vez el triunfo se escaparía. Aún así Breitner anotó en la Final, y pasaría a ingresar en un reducidisimo club de futbolistas que han marcado en más de una final del Mundial junto a Pelé, Vavá y Zidane.


Defendiendo a Alemania Federal en España 82`
En su despedida, la FIFA organizó un homenaje que enfrentase a un combinado de jugadores mundiales. Sin duda, algo reservado a los grandes. Pese a que su vida dentro y fuera del campo siempre fue considerada como inclasificable. Sorprendió su marcha a la España franquista, sorprendieron sus continua idas y venidas de la Selección, sorprendió cuando aceptó 150.000 marcos por afeitarse su prominente barba para un anuncio de espuma de afeitar...

Paul Breitner nunca logró deshacerse de esa etiqueta de pensador extraño, impredecible, inclasificable, siempre sorprendiendo, siempre nadando a contracorriente... Incluso en 1998 la Federación Alemana llegó a anunciar su contratación como Seleccionador, pero, según se comenta, una revuelta de los propios trabajadores federativos acabó haciendo que se revocase su nombramiento a las pocas horas.

Ahora, Breitner, desde una posición más envejecida, con un mundo bastante diferente al de los 70, no oculta aunque si suaviza su discurso, ocupa su tiempo como ojeador del Bayern Munich y ejerce de columnista en Alemania. Sin duda, un espécimen de futbolista ya extinto y muy difícil de recuperar.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Alianza Lima y Colo Colo, Un Solo Corazón




Las relaciones entre Perú y Chile durante los últimos 130 años no han sido las más prósperas. Una infausta guerra,  que desgarró miles de familias tanto allá como acá, sirvió para enemistar a dos países que nacieron como hermanos. El poder político y el poder económico de ambos lados hizo que los pueblos, en Lima, Arequipa, Santiago o Concepción, se enfrascaran en un trágico enfrentamiento que al final sólo benefició a los intereses de los más poderosos, manteniendo a los más humildes, a uno y otro lado de la frontera, en la misma y eterna pobreza, y les impusiera un odio mutuo que se ha mantenido durante el tiempo sin tener el más mínimo sentido.

Sin embargo, y aunque suene a frase cliché, el fútbol une, y por más enemistad, antipatía, rencor u hostilidad exista, siempre habrá un motivo que utilice el balompié para hermanar a quienes parecen irreconciliables: Este es el caso de Alianza Lima y Colo Colo.

Ni que el azar se hubiese coordinado para hacer a sus historias más comunes que muchas otras, ambos clubes nacieron al alero de gente humilde. El “Cacique”, forjado por el espíritu revolucionario e inconformista de sencillos profesores. Y los “Íntimos”,  fraguados en respuesta a la exclusión que vivían los negros, mestizos y pobres en tierra de los Incas. Ambos, representantes puros y genuinos del alma de sus respectivos pueblos.

Sin embargo aquello, hay un hecho que forjó para la eternidad la hermandad de estos dos cuadros y que se erige hasta hoy como una de las muestras de apoyo y fraternidad en la historia del fútbol mundial: “La Tragedia de Ventanilla”.

Equipo "Íntimo" que falleció en Ventanilla
1987 se presentaba como el año preciso para que Alianza Lima volviese a recuperar el sitial de honor que había extraviado durante el último tiempo en el fútbol peruano. Tras nueve años de fracasos, donde, y además, debió soportar que sus eternos rivales, Universitario y Sporting Cristal, se coronaran campeones, el elenco "Intimo" había conformado un plantel de jerarquía para pelear el Campeonato Descentralizado y volver a gritar campeón.

Y en esa dirección iba, pues en la fase final del torneo se encontraban como líderes, producto de 10 victorias, 4 empates y tan sólo 3 derrotas, hasta que sobrevino la tragedia.

El 8 de diciembre de aquel año, los “Blanquiazules” debieron viajar a la amazonia peruana para enfrentar a Deportivo Pucallpa. Llegaron a la selva, jugaron y con solitario gol de Carlos “Pacho” Bustamante, sellaron una importantísima victoria que los mantenía firmes en el liderato del Descentralizado de aquel año. Tras eso, y para regresar de inmediato a Lima, los “Íntimos” contrataron un charter de la Marina de Guerra del Perú para que los llevara de vuelta. Todo bien hasta ahí, sin embargo, cuando la nave estaba a minutos de aterrizar, la torre de control perdió todo contacto con ella. Y no volvería a recobrarlo.

Hinchada del Alianza
Intentando aterrizar, el piloto del Fokker F-27, había perdido el control de la máquina y tras un choque del alerón con una montaña del sector, se había precipitado al mar en la localidad de ventanilla, algunos kilómetros al norte de Lima. El fatídico accidente dejaba un saldo nefasto de 43 personas, entre las que se contaba el primer equipo completo de Alianza Lima, el cuerpo técnico de los “Grone”, el trío referil que había impartido justicia en el partido en Pucallpa. Cuatro dirigentes y ocho barristas, más siete integrantes de la tripulación. Solo el piloto había salvado con vida.

La tragedia prontamente dio la vuelta al mundo. Bobby Charlton, insignia del Manchester United y que había sobrevivido a un accidente aéreo donde murió gran parte del plantel de los “Diablos Rojos”, se mostró conmovido y le envió todo el apoyo al club limeño. Peñarol, que disputaría la Copa Intercontinental, y en honor a los fallecidos, jugó su encuentro ante el Porto con crespones negros. No obstante, el gesto más hermoso de fraternidad y solidaridad fue el de Colo Colo, elenco que conmovido por la tragedia, ofreció a los “Íntimos”, cuatro jugadores, un arquero, un defensa, un mediocampista y un delantero, para que pudieran reconstruir el equipo y seguir luchando en lo que quedaba de campeonato, además de ofrecer un partido amistoso a jugarse en Matute para recaudar dinero que fuese en ayuda de las familias de las víctimas.

Así, el portero José Letelier, el defensa Parko Quiroz, el volante Francisco Huerta y el ariete René Pinto,  cargaron sus maletas y partieron a derrochar apoyo y hermandad a Perú para defender los colores de Alianza Lima. Desde ese preciso instante, la historia de ambas escuadras se fundía en una unión inquebrantable y duradera.

Las muestras de cariño para los colocolinos que partieron a solidarizar con el club hermano, no se hicieron esperar. Recibidos como figuras, se fueron metiendo, a punta de esfuerzo, en el corazón de la fanaticada “Blanquiazul”, convirtiéndose en héroes ante tan hermoso gesto.

Hoy, la amistad que une a ambas escuadras es envidiable. Común es ver en las galerías de Matute a más de algún hincha con la enseña de Colo Colo. Y en varias ocasiones han sido los hinchas del “Cacique” los que han ido a apoyar en masa a Alianza Lima cuando visita Chile. Una relación fecunda que se ha plasmado incluso en un muro en las cercanías del Estadio Alejandro Villanueva de Lima, donde y en medio de los escudos del “Popular” y de los “Íntimos”, se puede leer “Un Solo Corazón”.

Así, la cruenta desgracia, que significó dolor y llanto, sembró una semilla de hermandad que traspasó las rencillas del pasado, superó el paso del tiempo y vinculó para siempre a dos instituciones fieles representantes de sus respectivos pueblos.

Equipo del Alianza con los chilenos en la oncena titular

jueves, 20 de diciembre de 2012

Bozidar "Bosko" Petrovic: Cuando Los Ideales Se Hacen Carne





Lo común en un futbolista es que una vez colgados los botines su siguiente paso sea calzarse el buzo de técnico y dirigir algún equipo. Otros, seducidos por las luces y las cámaras, que desvíen sus caminos y tras un micrófono las oficien de relatores o periodistas. Los menos, que marchen a sus casas a vivir de los frutos que les significó su actuar, rememorando de cuando en cuando las glorias pasadas. Sin embargo, extraño resulta cuando su alejamiento obedece a ideales, más cuando éste ocurre temprano, teniendo todavía años y méritos para alzarse como una estrella.

Bozidar Petrovic entra en esta última categoría. Nacido el 7 de abril de 1911 en Bela Palanka, pequeña ciudad en el sureste de lo que fuera Yugoslavia, muy cerca de la frontera con Bulgaria, desde pequeño mostró habilidades con el balón pegado al pié, sin embargo, y por expresa petición de sus padres, dejó de lado la pelota -momentáneamente- y se dedicó a los estudios. Así, y con brillantes calificaciones, ingresó a estudiar derecho a la Universidad de Belgrado, el centro educativo más prestigioso de lo que en aquella época se conocía como el Reino de Yugoslavia. Allí, y junto a su ejemplar comportamiento como estudiante, floreció su veta política.

Petrović  con la camiseta del FK Vojvodina
Motivado por las injusticias que se vivían en su país, "Bosko" se sintió atraído por las ideas liberales, de justicia social y de unidad del pueblo que esgrimía Filip Filipovic, líder de político yugoslavo, y se unió al Partido Comunista de aquella nación, que permanecía en la clandestinidad, ilegalizado por la administración nacionalista que regía los destinos de aquel país balcánico.

Allí, Petrovic forjó la conciencia y el amor al prójimo que años más tarde le haría tomar la decisión más trascendente de su novel vida.Tras terminar sus estudios y graduarse de abogado, Petrovic, ávido de aprender nuevos conocimientos, se enroló en la Real Fuerza Aérea de Yugoslavia. Como cadete de la clase 16º de la escuela de pilotos del Primer Regimiento del Aire, es enviado a Novi Sad, al norte de lo que hoy es Serbia. Allí, entre instrucciones de vuelo y sesudos manuales, volvió a aparecer en su camino la pasión que durante toda la vida le había quitado el sueño: El fútbol.

El FK Vojvodina de la ciudad yugoslava de Novi Sad, le ofreció integrarse a su plantilla y "Bosko" no lo dudó. "Vieja Dama", como se le conoce al club por ser una de las instituciones más antiguas de lo que hoy es Serbia,  estaba en búsqueda de jugadores para participar del campeonato regional de aquella localidad , por lo que apenas lo supo se inscribió. Su buena técnica  y la habilidad con el balón le permitieron quedar en el equipo y ganarse de inmediato un lugar de titular en la oncena. Por ahora, la política y por sobre todo el derecho podían esperar.

Con el Vojvodina, Bozidar Petrovic comenzó  un coqueteo que se convertiría en amor al cabo de dos años. En 1934, "Bosko" se coronó campeón de la liga de Novi Sad con la camiseta "Albirroja", derrotando en la final al FK Macva Sabac. En aquella temporada, y en una presentación brillante, la "Vieja Dama" arrasó con un rivales, ostentando 10 triunfos, 1 empate y apenas una derrota. El título del torneo regional le valió el pase directo para disputar el campeonato estatal, donde también sorprendió con 4 victorias e igual número de derrotas. Con dicha cosecha, el "Firmasi" terminó en el segundo lugar del nacional, ubicándose solamente  detrás del BSK Borča.

Novi Sad estaba en éxtasis. Su club se codeaba con los mejores de Yugoslavia y entre sus figuras se alzaba Bozidar "Bosko" Petrovic, el letrado e idealista muchacho que había cambiado los libros y las consignas por darle patadas a un balón. Con 22 años, el mundo del fútbol le abría las puertas y el SK Jugoslavija, el cuadro más importante de la liga local, le ofrecía defender sus colores. Petrovic no lo pensó dos veces y aceptó la oferta de "Los Rojos".

Ya en Belgrado, las buenas nuevas volvieron a tocar su puerta. La Selección de Yugoslavia, que había sido cuarta en el Mundial de Uruguay cuatro años antes, lo nominaba para que disputara un amistoso en Paris ante la Selección de Francia, que venía de disputar la Copa del Mundo de Italia 1934. El pleito, disputado en el Estadio Parque de los Príncipes, terminó favoreciendo a los "Galos" por un estrecho 3 a 2 y "Bosko" fue reemplazado al promediar la segunda fracción, recibiendo la ovación de las 37 mil personas que repletaron el coliseo parisino.

Selección de Yugoslavia  de 1930

De regreso, se unió de lleno a los entrenamientos con el Jugoslavija, elenco que tras el receso del fútbol el año anterior, pretendía dejar atrás los casi diez años que llevaba sin ser campeón. No obstante, y aún cuando destacó entre las principales figuras del equipo, Bozidar  Petrovic no pudo alzarse con el título, conformándose con ver como el BSK Beograd se coronaba campeón, sumando apenas dos puntos más que "Los Rojos".
Sus soberbias actuaciones le significaron que el campeón -el BSK- se fijara en él y lo reclutara para la siguiente temporada. “Los Románticos”, como se le conoce al equipo belgradense, y como preparación para el torneo que comenzaría en julio, se trasladaron a Paris para animar una serie de amistosos.

En la “Ciudad de la Luz”,  Petrovic  fue invitado a probar distintos tipos de aviones, por lo que decidió terminar ahí su relación con el fútbol y mantenerse en Paris pilotando dichas naves. Y sería allí donde el destino nuevamente lo pondría en una encrucijada: en España, tropas fascistas se levantaban contra la Segunda República Española, dando inicio a una feroz Guerra Civil. "Bosko" no lo pensó dos veces y haciéndose eco de su sentimiento internacionalista y su filiación marxista, partió a ponerse a las órdenes de la Fuerza Aérea de la República Española, aprovechando su expertiz como piloto de combate.

Debido a la problemática situación que vivía España, Petrović debió ingresar al país con un pasaporte falso facilitado por una de las tantas organizaciones comunistas que allí existían. Así, arribó el día de Navidad de 1936 a dicho país, bajo el nombre del ciudadano español Fernando García.

Bandera de las Brigadas Internacionalistas
Una vez en España, fue destinado a la Escuela del Aire de Albacete para recibir un breve curso de capacitación que duró casi un mes. Tras aquello, se enrolo en el Grupo André Malraux, que llevaba el nombre del novelista y político francés que tras el inicio del conflicto consiguió movilizar bombarderos, cazas y aparatos de escolta, así como tripulación para dichas aeronaves.

Su primera misión fue la defensa costera de la Base Aérea de Manises, en las cercanías de la ciudad de Valencia, que por esos años, y debido al asedio que sufría Madrid de parte de los sublevados, las ofició de capital de la República Española. En eso se mantuvo durante varios meses hasta que el 14 de febrero de 1937 fue alcanzado por la aviación enemiga, hecho que le hizo capotar y terminar herido.

Tras un tiempo en el hospital, Petrovic fue reubicado en la Segunda Escuadrilla del Grupo 12 conocido como "Katiuskas". En dichos aviones, el ex futbolista yugoslavo llevó a cabo varias misiones, bombardeando diversos objetivos fascistas. Sin embargo, y tal como en el fútbol, cuando tomaba el balón, encaraba a los rivales y se marchaba en demanda del gol, "Bosko" necesitaba más adrenalina, por lo que le solicitó a sus superiores el entrar en combate.

Esta situación, le significó ser enviado a la Escuela de Alta Velocidad El Carmolí, ubicada en Cartagena, en la Región de Murcia. Ahí, y durante dos meses, aprendió a pilotar los modernos aviones de fabricación rusa Polikarpov I-15, conocidos durante la contienda como "Chatos". Estos aeroplanos, diseñados para el combate aéreo contra otras naves, significaron un gran apoyo para las fuerzas republicanas, debido a su maniobrabilidad y rapidez, ocasionándole numerosas bajas al bando enemigo.

Pilotos Yugoslavos en España

Una vez aprendidos todos los conocimientos necesarios, Bozidar se incorporó a la Primera Escuadrilla de "Chatos", comandada por el capitán soviético, Iván Yeriomenko, y la cual estaba compuesta, además de los dos pilotos antes mencionados, por aviadores rusos, dos estadounidenses y dos austríacos. Este escuadrón, fue enviado al frente aéreo que se encargó de la Defensa de Madrid. Allí, y enfrentándose a los aviones de la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria, aeronaves enviadas por Hitler y Mussolini, respectivamente, para apoyar a los sublevados, "Bosko" se destacó inmediatamente como un hábil piloto, puesto que a los pocos días de haberse unido al frente de batalla, derribó su primer avión.

Así, el 2 de junio de 1937, y sobre la Sierra de Guadarrama, cordón montañoso que cruza Madrid, Segovia y Ávila, Petrovic tumba un Fiat C.R.32, caza biplano de la Aviazione Legionaria, en el marco de la Batalla de Madrid. Producto de su buen desempeño y el de su escuadrón, fue reubicado cerca de Algete, unos kilómetros al noreste de la capital española, donde se desarrollaba la Batalla de Brunete.

Polikarpov I-15, avión pilotado por "Boško"
Fue ahí, donde "Bosko"  alcanzó su consagración como un piloto de fuste, alzándose como un “As de la Aviación” -condecoración reconocida mundialmente y que se le otorga a los pilotos que acreditaron el derribe de al menos cinco aviones- y  donde también logró la inmortalidad. En poco más de un mes de combate, el piloto, futbolista, abogado y comunista yugoslavo, abatió seis aeronaves enemigas, entre las que se encontraban un bombardero alemán Dornier Do 17, conocido como "Lápiz Volador", tres Fíat C.R.32 italianos, y un Messerschmitt Bf 109 alemán, siendo el primer piloto en la historia en derribar un avión del tipo de aquel caza alemán.

Sin embargo, la mañana del 12 de julio de 1937 Petrovic se convirtió en mito. Aquella calurosa mañana de verano en España, "Bosko" junto a otro compañero derribó un bombardero ligero alemán, Heinkel He 111. Por la tarde, y en el marco de un cruento combate aéreo sobre la localidad de Villanueva de la Cañada, ubicada a unos 30 kilómetros de Madrid, el piloto yugoslavo se apresuró en cubrir a Ivan Yeriomenko, capitán de su escuadrilla, y derribó otro aeroplano de la Aviazione, sin embargo, dicha maniobra le significó quedar al alcance del avión sublevado al mando de Miguel García Pardo, quien lo derribó. El Polikarpov I-15 de Petrovic se estrelló, muriendo instantáneamente a un par de meses de haber cumplido los 26 años.

El joven estudiante que se había erigido como un gran abogado. El amante del fútbol que tocó la gloria con el  FK Vojvodina y la Selección Yugoslava. El idealista que había luchado por los derechos de los más indefensos. El piloto internacionalista que acudió al llamado de una patria amenazada por el fascismo, terminaba su vida defendiendo sus ideales. La llama furibunda de su extraordinaria vida se extinguía, sin embargo su fulgor no se apagaba.

El ejemplo magnánimo de su lucha se regaba por España, por su patria, por el mundo y por la memoria de todos los que creemos y queremos una sociedad más justa, más igualitaria y más bella. Y así lo entendieron en innumerables partes, sin embargo,  tuvieron que pasar años para que la proeza del oriundo de Bela Palanka se conociera a lo largo y ancho del orbe, y fuese reconocida.

Estadio del Partizan de Belgrado
El secretismo con que trató todo lo que oliera a Republicano, bando finalmente derrotado por Franco y sus esbirros, demoró en que el arrojo de aquel joven se difundiera, pero ni siquiera aquello fue suficiente. A 22 años de su sacrificio, el 23 de mayo de 1959, la Asociación de Fútbol de Yugoslavia colocó una placa conmemorativa en su honor en el Estadio del Club Partizan de Belgrado, reducto donde por muchos años disputó sus encuentros de local el seleccionado yugoslavo.

Asimismo, el gobierno de Jozip Broz Tito, Primer Ministro de Yugoslavia, instauró que en las ciudades de BelgradoNovi Sad e Ivanjica, ciudad natal de sus padres, sendas calles llevaran su nombre para que su ejemplo y su nombre jamás fuesen olvidados.

Finalmente, tras el advenimiento de la democracia en España, y a casi setenta años de iniciado el conflicto, el Congreso de los Diputados de aquella nación decidió otorgarle a los Brigadistas Internacionalistas, entre los que se incluía Božidar “Bosko” Petrovic, la nacionalidad española por gracia, en reconocimiento a la labor y el arrojo que todos ellos tuvieron para defender una nación que les era ajena, pero que defendieron con ahínco y vehemencia, como si les perteneciera.

Hoy, los restos de "Bosko", al igual que los de tantos otros "Internacionalistas", descansan en una fosa común en las inmediaciones de Brunete, pues las tibias leyes españolas han impedido que, de manera certera y diligente, se puedan reabrir, exhumar y reconocer a quienes ahí se encuentran sepultados, para darles un digno, honroso y respetable enterramiento.
Aviadores Republicanos 


domingo, 16 de diciembre de 2012

Los Chollima, la Selección Norcoreana Que Quiso Conquistar el Planeta Fútbol


Cada Mundial de Fútbol comienza con el favoritismo de las mismas selecciones de siempre: Brasil, Argentina, Alemania, Italia o Inglaterra. Sin embargo, con el correr de los partidos siempre aparece un combinado que comienza a reunir las miradas, acaparar los aplausos y aglutinar las preferencias de cara a la definición del título. Checoslovaquia, Suecia o Hungría son ejemplos de que en las primeras justas también ocurría esto mismo. Y es imposible olvidar lo ofrecido por Bélgica, Camerún,  Bulgaria, Corea del Sur, Ghana o Uruguay, más recientemente. Sin embargo, hay un seleccionado que llamó la atención por su ordenado, pero vistoso juego, que emocionó a toda la fanaticada y que logró hacerse con un lugar dentro de las revelaciones en la mayor lid del balompié alrededor del mundo, y que por motivaciones políticas pretende pasarse por alto: Esta es la historia del Seleccionado de Corea del Norte en Inglaterra 66'.

Mediados de la década del 60', y en la Península de Corea poco más de diez años habían pasado desde que la cruenta guerra fratricida desmembrara una nación que durante los siglos había permanecido unida, pero que el afán mercantilista había dividido, irreconciliado y enemistado hasta llevarla a un punto de total antagonismo que amenazaba con retomar la beligerancia en cualquier momento. Así, y hacía el septentrión del Paralelo 38º, se desarrollaba bajo la Ideología Juche, la República Democrática Popular de Corea. Coqueteando con el estalinismo, las autoridades norcoreanas se encontraban aplicando sesudos planes económicos que le permitían a la nación encontrarse en franca expansión económica. La industria pesada, así como la construcción de gran infraestructura y el desarrollo de la agricultura, tenían a la nación mirando con optimismo el futuro.

Además, y como ha sido la tónica en las administraciones de corte socialista, las autoridades norcoreanas habían impulsado y fomentado la actividad física entre sus compatriotas. Situación a la que el fútbol no estuvo ajeno. Así, y apostando todo en un deporte que siempre apasionó a dicha nación, tanto las autoridades políticas como las autoridades deportivas pusieron todo el empeño para que dicho deporte diera que hablar tras sus fronteras. Y así ocurrió. Se aproximaba una nueva versión de la Copa Mundial de la FIFA, a jugarse en Inglaterra, y Corea del Norte no encontró mejor vitrina para mostrar su evolución con la pelotita en los pies, Así, inscribió a su combinado para pelear por un lugar en la máxima cita futbolera.

69 selecciones se matricularon para disputar un lugar en la copa y la FIFA decidió asignar los cupos a través de las zonas geográficas. Así, en Europa 32 equipos disputarían 9 plazas; en Sudamérica 9 combinados pelearían por los 3 lugares; Norteamérica, Centroamérica y el Caribe bregarían por un sitio, mientras que África y Asia en conjunción con Oceanía, lucharían por medio cupo respectivamente.

Esta situación irritó a la Federación Africana, la que desestimó competir. Así, el medio cupo de dicha federación se sumaría al que disputaban en conjunto asiáticos y oceánicos, por lo que el ganador de dicha liguilla aseguraría un cupo directo a Inglaterra 66'. No obstante aquello, los problemas y desavenencias no concluyeron ahí. Sudáfrica, no solidarizó con la postura africana y solicitó a la FIFA participar en las eliminatorias en Asía, hecho que fue aceptado. No obstante, y ante el hecho manifiesto de la Asociación de Fútbol Sudafricana de presentar oncenas solo compuestas por blancos, fue desafiliada, hecho que se mantuvo por casi un cuarto de siglo.

Así, entonces, Corea del Norte, Australia y Corea del Sur intervendrían por el único cupo. No obstante, y a pocos días de que se iniciaran los encuentros, los surcoreanos manifestaron que adherían a la postura africana y que no participarían de la disputa. Más que  solidaridad, era una bofetada a sus vecinos del norte, intentando con eso boicotear la participación de la República Democrática Popular de Corea e instar a que la FIFA a que declarara nula la clasificatoria Asiático-Oceánica. No obstante, el ente con sede en Zurich no accedió a sus peticiones y mantuvo firme dichas eliminatorias, las que ahora solo dirimirían Australia y la ya nombrada Norcorea.

Con diferencia de tres días, los dos partidos se llevarían a cabo en la ciudad camboyana de Phnom Penh, escenario neutral y equidistante de ambas naciones en juego. Y todo sería una fiesta para los orientales. Con una goleada de 6 a 1, producto de los goles de Pak Doo-Ik y On Sung-Hwi, en una ocasión, y de Pak Sung-Jing y Han Bong-Jin en dos ocasiones, más el descuento australiano de Scheinflug, la clasificación norcoreana era casi un hecho.

En el partido de vuelta, era cuestión de ratificar lo mostrado tres días atrás para hacerse con un boleto hacia Inglaterra. Y así fue. Un sólido 3 a 1, producto de los dos tantos de Kim Seung-Il en dos ocasiones, y de Pak Sung-Jin, más el descuento de los isleños, que nuevamente corrió por parte de Scheinflug, la República Popular Democrática de Corea decía presente por primera vez en una cita mundialista. Con un global de 9 a 2, más de algo quería demostrar en las islas británicas.

Seleccionado Norcoreano reconociendo el Estadio Ayresome Park

Con un lugar en el Mundial, la tarea ahora era confiar en que les tocase un grupo accesible, no obstante, el haber quedado encasillado en la última grilla del sorteo, le hizo esperar un grupo dificilísimo. Y así fue, pues quedaron emparejados con Chile, Italia y Unión Soviética. Un más que duro grupo, pero que le permitiría a los "Chollima", como fueron bautizados en su país, el demostrar para lo que verdaderamente estaban hechos.

Avecindados en la ciudad de Middlesbrough, los Norcoreanos sabían que su estadía en Inglaterra no sería fácil. Hacía algunos años, Gran Bretaña había apoyado fervientemente la lucha de Corea del Sur ante su patria en la Guerra de Corea. De hecho, tanto rechazo generó su presencia, que a nivel dirigencial se planteó la posibilidad de no tocar su himno ni ondear su bandera. Inclusive, llegó a especularse el hecho de que la Foreing Oficce no les permitiera el visado para ingresar a Inglaterra. No obstante, primó la cordura y se les permitió el ingreso con la condición de que su himno nacional no fuese entonado en los partidos que disputase.

Los fieros comunistas de ojos rasgados, como los presentaban los ingleses, distaron mucho del grupo de pequeños y ligeros jóvenes que arribaron a la eminentemente industrial Middlesbrough. Allí, la población, de marcada clase obrera, simpatizó inmediatamente con los norcoreanos, quienes, con una sonrisa fácil y sobretodo con su humildad, fueron cautivando a toda la ciudad.

La relación de la ciudad con el seleccionado "Chollima" se vio aún más profundizada tras su debut en la Copa. Al frente tenían a la poderosa Unión Soviética, que contaba entre sus filas con el mejor arquero de la época, la "Araña Negra", Lev Yashin, y con las figuras rutilantes de Valeri Voronin e Ígor Chislenko. E hicieron valer su supremacía. Con un contundente 3 a 0, los "Soviéticos" se imponían a los norcoreanos, pero el juego en equipo, la velocidad y la preciosidad de sus pases hizo que la afición local se sintiera aún más representada por los menudos orientales que vestían de rojo.

En el encuentro siguiente, los "Chollima" convocaron a 16 mil personas a presenciar el cotejo ante Chile, otro rival de peso, que cargaba con un tercer lugar en el mundial inmediatamente anterior y que contaba entre sus figuras con Leonel Sánchez, uno de los goleadores de la justa anterior.

Norcoreanos y Soviéticos frente a frente en Middlesbrough

Y vaya que les resultó difícil. A los 26' minutos de partido, Rubén Marcos anoto de penal el primer gol del encuentro. Pero los norcoreanos no bajaron los brazos y faltando sólo sesenta segundos para que culminara el cotejo, el delantero Pak Seung-Zin, marcó la igualdad que le permitía seguir soñando con su paso a los cuartos de final.

El siguiente lance, sin dudas, sería el más complicado. Si querían ratificar el buen juego y meterse por primera vez en fases decisivas, debían vencer a la poderosísima Italia que, con Gianni Rivera y Alessandro Mazzola, pretendía meterse en cuartos de final, tras 30 años de ausencia.

En un encuentro friccionado, donde no se dieron ventajas, los norcoreanos comenzaron a sacarlas cuando el primer tiempo ya acababa. Pak Doo-Ik, marcaba el único tanto del partido y la clasificación de la República Popular Democrática de Corea a la ronda de cuartos de final. Tanto le dolió la eliminación a los "Azurros" que en Italia Doo-Ik se volvió una figura de culto, al cual denominaron "el Dentista", debido al dolor que les causó por el tanto que los eliminaba.

Momento exacto en que Pak Doo-Ik vence a Albertosi

En el país comunista se ofreció la victoria como el triunfo de la colectividad por encima del individuo, y así los subscriben los jugadores entrevistados en el documental. Pero irónicamente, sería la mayor individualidad de aquellos tiempos la que acabaría definitivamente con el sueño norcoreano.

En cuartos, el rival sería Portugal, que venía comandado por el histórico Eusebio. Los “Lusos” habían comandado el grupo C del certamen, ganando sus tres encuentros y propinándole un 3 a 1 certero a Brasil, equipo defensor del título, con el que quedaban eliminados de la justa inglesa.

No obstante aquello, el hecho de haber vencido a Italia les entregaba las armas necesarias para hacerle partido a Portugal y quedarse con el encuentro. Además, contaban con una fervorosa barra, compuesta por muchos de los habitantes de Middlesbrough, los que en masa -se calcula que unos  3 mil aficionados- los acompañaran hasta Liverpool para apoyarlos en su lance ante los “Lusitanos”.

Y el apoyo sirvió. En un primer tiempo espectacular, el elenco adiestrado por Myung Rye-Hyun, se imponía por 3 goles contra 1 a los portugueses. Al minuto de juego, Pak Seung-Zin, abría la cuenta. Veinte minutos más tarde, Lee Dong-Woon aumentaba las cifras. A los 25' Yang Seung-Kook ponía la sorpresa y el 3 a 0 transitorio, no obstante Eusebio, y en dos ocasiones, descontaba para su seleccionado, poniendo la cuota de incertidumbre para la parte final.

Yoon Kyung Oh y Coluna, capitán de Norcorea y Portugal, respectivamente
De “tu a tu” se presagiaba el segundo tiempo, pero, y ante la perplejidad de los más de 50 mil simpatizantes que se dieron cita en el Goodison Park de Liverpool, el elenco asiático que entro la etapa de desenlace, distó mucho del que ofrecía espectáculo en los encuentros anteriores.

A los 56', empató la "Pantera Negra". Y fue él mismo quien puso el transitorio 4 a 3. En ese instante, se pensó un repunte norcoreano, tal como lo hiciera ante Chile. Sin embargo, y a tan sólo diez minutos del final, José Augusto decretó el 5 a 3 definitivo y el final del sueño de los "Chollima" en Inglaterra.

A su regreso, fueron recibidos como héroes en Pyongyang. Muchos siguieron ligados al fútbol, intentando poner nuevamente a Corea del Norte en el concierto internacional, hecho que casi logran para el mundial de 1982, ya con varios jugadores menos de los que habían participado el 66’, pero en la penúltima ronda cayeron ante China y no pudieron repetir la hazaña de hacía dieciséis años.

Lo hecho por la República Popular Democrática de Corea, fue por años la mejor presentación de un elenco asiático en la historia de la Copa del Mundo. De hecho, tuvieron que pasar 36 años para que alguien pudiera igualarla. Esta vez, fue su vecino del sur, los que pudieron igualar y superar dicha performance, quienes, y en el certamen celebrado dentro de sus fronteras         -Corea-Japón 2002-, y con más de alguna ayuda arbitral, se quedaron con el cuarto lugar de la cita.

Finalmente, tuvieron que pasar 44 años para que Corea del Norte volviera a jugar un mundial. Fue en Sudáfrica 2010, pero, y pese a las expectativas, el elenco “Chollima” dejó bastante que desear,  perdiendo sus tres encuentros, marcando tan solo un gol y haciendo que la figura de aquel equipo modesto, pero aguerrido, se engrandeciera aún más y se volviera un mito.