jueves, 27 de diciembre de 2012

Paul Breitner, El Kaiser Rojo




(Artículo aparecido en www.futbolypasionespoliticas.com)

Su talento futbolístico era indudable. Su carácter controvertido inclasificable. Sin duda uno de los grandes iconos de los 70. Nacido en Baviera en la década de los 50, creció en una Alemania dividida. Desde muy pronto destacó en el fútbol y ya con 19 años formaba parte del equipo del Bayern Munich. Empezó jugando atrás, un lateral defensivo que se incorporaba con peligro. Pero su participación sumaba. En 4 años hizo 17 goles y ganó tres Bundesliga y la primera Copa de Europa del conjunto alemán. Ese año, coronó su espectacular campaña participando en el Mundial que se celebraba en su país y venciéndolo. Breitner agrandó su leyenda y su personalidad, cuando perdiendo 0-1 frente a la Holanda de la naranja mecánica liderada por Cruyff, sin estar entre los lanzadores habituales, cogió el balón y convirtió el penal que establecía el empate. No era su primer éxito internacional, dos años antes, con apenas 20, había ganado también la Eurocopa.


Pero ese año 1974, un Paul Breitner que ya se definía como maoísta, mostraba interés por ideas progresistas y se declaraba admirador del Che Guevara o de Ho Chi Minh, a la vez que lucía un peinado a lo afro y una frondosa barba, sorprendía de nuevo por salirse de la normalidad. Anunciaba que abandonaba Alemania para fichar por el Real Madrid y renunciaba a la Selección Alemana. Además se despedía del Bayern con duras palabras... y encima recalaba en el Madrid. El club blanco, al que siempre se asoció con Franco, que todavía gobernaba el país pese a su frágil salud acogía un maoísta en sus filas. Breitner daba muestras de su excentrismo.

Bajo la Mirada de Mao
En la capital de España cambió su juego convirtiéndose en un futbolista de centro del campo con llegada. Y el Real Madrid también salió beneficiado conquistando dos ligas. Aún así, en un régimen autoritario como el franquista, ese futbolista rebelde, librepensador resultaba incomodo. Más cuando se hizo público que Breitner aportó 500.000 pesetas de la época a unos obreros que se encontraban en huelga.

El tercer año su juego se resintió y la directiva blanca siguió acogiendo con estupefacción y desconfianza al Kaiser Rojo... en plena Transición, con una situación todavía confusa de hasta donde llegaría, con terrorismo, partidos y sindicatos en fase de legalización, ruido de sables, el Madrid tildó a Breitner de conflictivo y prefirió rescindirle el contrato y darle luz verde a regresar a Alemania.

Tras un año en el modesto Eintrach Banchweisgg, volvió a su casa al Bayern de Munich donde actuó 5 campañas más antes de colgar las botas aquejado de una lesión. En ese tiempo, agrandó su palmarés con dos ligas más. Y agrandó su fama de conflictivo, nadador contra corriente y rebelde del fútbol. Aceptó regresar a la Selección y volvió a renunciar a ella. Se autoexcluyó de participar en el Mundial de Argentina, pero si tomó parte en el de España. La Alemania Federal alcanzaría la final frente a Italia, pero esta vez el triunfo se escaparía. Aún así Breitner anotó en la Final, y pasaría a ingresar en un reducidisimo club de futbolistas que han marcado en más de una final del Mundial junto a Pelé, Vavá y Zidane.


Defendiendo a Alemania Federal en España 82`
En su despedida, la FIFA organizó un homenaje que enfrentase a un combinado de jugadores mundiales. Sin duda, algo reservado a los grandes. Pese a que su vida dentro y fuera del campo siempre fue considerada como inclasificable. Sorprendió su marcha a la España franquista, sorprendieron sus continua idas y venidas de la Selección, sorprendió cuando aceptó 150.000 marcos por afeitarse su prominente barba para un anuncio de espuma de afeitar...

Paul Breitner nunca logró deshacerse de esa etiqueta de pensador extraño, impredecible, inclasificable, siempre sorprendiendo, siempre nadando a contracorriente... Incluso en 1998 la Federación Alemana llegó a anunciar su contratación como Seleccionador, pero, según se comenta, una revuelta de los propios trabajadores federativos acabó haciendo que se revocase su nombramiento a las pocas horas.

Ahora, Breitner, desde una posición más envejecida, con un mundo bastante diferente al de los 70, no oculta aunque si suaviza su discurso, ocupa su tiempo como ojeador del Bayern Munich y ejerce de columnista en Alemania. Sin duda, un espécimen de futbolista ya extinto y muy difícil de recuperar.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Alianza Lima y Colo Colo, Un Solo Corazón




Las relaciones entre Perú y Chile durante los últimos 130 años no han sido las más prósperas. Una infausta guerra,  que desgarró miles de familias tanto allá como acá, sirvió para enemistar a dos países que nacieron como hermanos. El poder político y el poder económico de ambos lados hizo que los pueblos, en Lima, Arequipa, Santiago o Concepción, se enfrascaran en un trágico enfrentamiento que al final sólo benefició a los intereses de los más poderosos, manteniendo a los más humildes, a uno y otro lado de la frontera, en la misma y eterna pobreza, y les impusiera un odio mutuo que se ha mantenido durante el tiempo sin tener el más mínimo sentido.

Sin embargo, y aunque suene a frase cliché, el fútbol une, y por más enemistad, antipatía, rencor u hostilidad exista, siempre habrá un motivo que utilice el balompié para hermanar a quienes parecen irreconciliables: Este es el caso de Alianza Lima y Colo Colo.

Ni que el azar se hubiese coordinado para hacer a sus historias más comunes que muchas otras, ambos clubes nacieron al alero de gente humilde. El “Cacique”, forjado por el espíritu revolucionario e inconformista de sencillos profesores. Y los “Íntimos”,  fraguados en respuesta a la exclusión que vivían los negros, mestizos y pobres en tierra de los Incas. Ambos, representantes puros y genuinos del alma de sus respectivos pueblos.

Sin embargo aquello, hay un hecho que forjó para la eternidad la hermandad de estos dos cuadros y que se erige hasta hoy como una de las muestras de apoyo y fraternidad en la historia del fútbol mundial: “La Tragedia de Ventanilla”.

Equipo "Íntimo" que falleció en Ventanilla
1987 se presentaba como el año preciso para que Alianza Lima volviese a recuperar el sitial de honor que había extraviado durante el último tiempo en el fútbol peruano. Tras nueve años de fracasos, donde, y además, debió soportar que sus eternos rivales, Universitario y Sporting Cristal, se coronaran campeones, el elenco "Intimo" había conformado un plantel de jerarquía para pelear el Campeonato Descentralizado y volver a gritar campeón.

Y en esa dirección iba, pues en la fase final del torneo se encontraban como líderes, producto de 10 victorias, 4 empates y tan sólo 3 derrotas, hasta que sobrevino la tragedia.

El 8 de diciembre de aquel año, los “Blanquiazules” debieron viajar a la amazonia peruana para enfrentar a Deportivo Pucallpa. Llegaron a la selva, jugaron y con solitario gol de Carlos “Pacho” Bustamante, sellaron una importantísima victoria que los mantenía firmes en el liderato del Descentralizado de aquel año. Tras eso, y para regresar de inmediato a Lima, los “Íntimos” contrataron un charter de la Marina de Guerra del Perú para que los llevara de vuelta. Todo bien hasta ahí, sin embargo, cuando la nave estaba a minutos de aterrizar, la torre de control perdió todo contacto con ella. Y no volvería a recobrarlo.

Hinchada del Alianza
Intentando aterrizar, el piloto del Fokker F-27, había perdido el control de la máquina y tras un choque del alerón con una montaña del sector, se había precipitado al mar en la localidad de ventanilla, algunos kilómetros al norte de Lima. El fatídico accidente dejaba un saldo nefasto de 43 personas, entre las que se contaba el primer equipo completo de Alianza Lima, el cuerpo técnico de los “Grone”, el trío referil que había impartido justicia en el partido en Pucallpa. Cuatro dirigentes y ocho barristas, más siete integrantes de la tripulación. Solo el piloto había salvado con vida.

La tragedia prontamente dio la vuelta al mundo. Bobby Charlton, insignia del Manchester United y que había sobrevivido a un accidente aéreo donde murió gran parte del plantel de los “Diablos Rojos”, se mostró conmovido y le envió todo el apoyo al club limeño. Peñarol, que disputaría la Copa Intercontinental, y en honor a los fallecidos, jugó su encuentro ante el Porto con crespones negros. No obstante, el gesto más hermoso de fraternidad y solidaridad fue el de Colo Colo, elenco que conmovido por la tragedia, ofreció a los “Íntimos”, cuatro jugadores, un arquero, un defensa, un mediocampista y un delantero, para que pudieran reconstruir el equipo y seguir luchando en lo que quedaba de campeonato, además de ofrecer un partido amistoso a jugarse en Matute para recaudar dinero que fuese en ayuda de las familias de las víctimas.

Así, el portero José Letelier, el defensa Parko Quiroz, el volante Francisco Huerta y el ariete René Pinto,  cargaron sus maletas y partieron a derrochar apoyo y hermandad a Perú para defender los colores de Alianza Lima. Desde ese preciso instante, la historia de ambas escuadras se fundía en una unión inquebrantable y duradera.

Las muestras de cariño para los colocolinos que partieron a solidarizar con el club hermano, no se hicieron esperar. Recibidos como figuras, se fueron metiendo, a punta de esfuerzo, en el corazón de la fanaticada “Blanquiazul”, convirtiéndose en héroes ante tan hermoso gesto.

Hoy, la amistad que une a ambas escuadras es envidiable. Común es ver en las galerías de Matute a más de algún hincha con la enseña de Colo Colo. Y en varias ocasiones han sido los hinchas del “Cacique” los que han ido a apoyar en masa a Alianza Lima cuando visita Chile. Una relación fecunda que se ha plasmado incluso en un muro en las cercanías del Estadio Alejandro Villanueva de Lima, donde y en medio de los escudos del “Popular” y de los “Íntimos”, se puede leer “Un Solo Corazón”.

Así, la cruenta desgracia, que significó dolor y llanto, sembró una semilla de hermandad que traspasó las rencillas del pasado, superó el paso del tiempo y vinculó para siempre a dos instituciones fieles representantes de sus respectivos pueblos.

Equipo del Alianza con los chilenos en la oncena titular

jueves, 20 de diciembre de 2012

Bozidar "Bosko" Petrovic: Cuando Los Ideales Se Hacen Carne





Lo común en un futbolista es que una vez colgados los botines su siguiente paso sea calzarse el buzo de técnico y dirigir algún equipo. Otros, seducidos por las luces y las cámaras, que desvíen sus caminos y tras un micrófono las oficien de relatores o periodistas. Los menos, que marchen a sus casas a vivir de los frutos que les significó su actuar, rememorando de cuando en cuando las glorias pasadas. Sin embargo, extraño resulta cuando su alejamiento obedece a ideales, más cuando éste ocurre temprano, teniendo todavía años y méritos para alzarse como una estrella.

Bozidar Petrovic entra en esta última categoría. Nacido el 7 de abril de 1911 en Bela Palanka, pequeña ciudad en el sureste de lo que fuera Yugoslavia, muy cerca de la frontera con Bulgaria, desde pequeño mostró habilidades con el balón pegado al pié, sin embargo, y por expresa petición de sus padres, dejó de lado la pelota -momentáneamente- y se dedicó a los estudios. Así, y con brillantes calificaciones, ingresó a estudiar derecho a la Universidad de Belgrado, el centro educativo más prestigioso de lo que en aquella época se conocía como el Reino de Yugoslavia. Allí, y junto a su ejemplar comportamiento como estudiante, floreció su veta política.

Petrović  con la camiseta del FK Vojvodina
Motivado por las injusticias que se vivían en su país, "Bosko" se sintió atraído por las ideas liberales, de justicia social y de unidad del pueblo que esgrimía Filip Filipovic, líder de político yugoslavo, y se unió al Partido Comunista de aquella nación, que permanecía en la clandestinidad, ilegalizado por la administración nacionalista que regía los destinos de aquel país balcánico.

Allí, Petrovic forjó la conciencia y el amor al prójimo que años más tarde le haría tomar la decisión más trascendente de su novel vida.Tras terminar sus estudios y graduarse de abogado, Petrovic, ávido de aprender nuevos conocimientos, se enroló en la Real Fuerza Aérea de Yugoslavia. Como cadete de la clase 16º de la escuela de pilotos del Primer Regimiento del Aire, es enviado a Novi Sad, al norte de lo que hoy es Serbia. Allí, entre instrucciones de vuelo y sesudos manuales, volvió a aparecer en su camino la pasión que durante toda la vida le había quitado el sueño: El fútbol.

El FK Vojvodina de la ciudad yugoslava de Novi Sad, le ofreció integrarse a su plantilla y "Bosko" no lo dudó. "Vieja Dama", como se le conoce al club por ser una de las instituciones más antiguas de lo que hoy es Serbia,  estaba en búsqueda de jugadores para participar del campeonato regional de aquella localidad , por lo que apenas lo supo se inscribió. Su buena técnica  y la habilidad con el balón le permitieron quedar en el equipo y ganarse de inmediato un lugar de titular en la oncena. Por ahora, la política y por sobre todo el derecho podían esperar.

Con el Vojvodina, Bozidar Petrovic comenzó  un coqueteo que se convertiría en amor al cabo de dos años. En 1934, "Bosko" se coronó campeón de la liga de Novi Sad con la camiseta "Albirroja", derrotando en la final al FK Macva Sabac. En aquella temporada, y en una presentación brillante, la "Vieja Dama" arrasó con un rivales, ostentando 10 triunfos, 1 empate y apenas una derrota. El título del torneo regional le valió el pase directo para disputar el campeonato estatal, donde también sorprendió con 4 victorias e igual número de derrotas. Con dicha cosecha, el "Firmasi" terminó en el segundo lugar del nacional, ubicándose solamente  detrás del BSK Borča.

Novi Sad estaba en éxtasis. Su club se codeaba con los mejores de Yugoslavia y entre sus figuras se alzaba Bozidar "Bosko" Petrovic, el letrado e idealista muchacho que había cambiado los libros y las consignas por darle patadas a un balón. Con 22 años, el mundo del fútbol le abría las puertas y el SK Jugoslavija, el cuadro más importante de la liga local, le ofrecía defender sus colores. Petrovic no lo pensó dos veces y aceptó la oferta de "Los Rojos".

Ya en Belgrado, las buenas nuevas volvieron a tocar su puerta. La Selección de Yugoslavia, que había sido cuarta en el Mundial de Uruguay cuatro años antes, lo nominaba para que disputara un amistoso en Paris ante la Selección de Francia, que venía de disputar la Copa del Mundo de Italia 1934. El pleito, disputado en el Estadio Parque de los Príncipes, terminó favoreciendo a los "Galos" por un estrecho 3 a 2 y "Bosko" fue reemplazado al promediar la segunda fracción, recibiendo la ovación de las 37 mil personas que repletaron el coliseo parisino.

Selección de Yugoslavia  de 1930

De regreso, se unió de lleno a los entrenamientos con el Jugoslavija, elenco que tras el receso del fútbol el año anterior, pretendía dejar atrás los casi diez años que llevaba sin ser campeón. No obstante, y aún cuando destacó entre las principales figuras del equipo, Bozidar  Petrovic no pudo alzarse con el título, conformándose con ver como el BSK Beograd se coronaba campeón, sumando apenas dos puntos más que "Los Rojos".
Sus soberbias actuaciones le significaron que el campeón -el BSK- se fijara en él y lo reclutara para la siguiente temporada. “Los Románticos”, como se le conoce al equipo belgradense, y como preparación para el torneo que comenzaría en julio, se trasladaron a Paris para animar una serie de amistosos.

En la “Ciudad de la Luz”,  Petrovic  fue invitado a probar distintos tipos de aviones, por lo que decidió terminar ahí su relación con el fútbol y mantenerse en Paris pilotando dichas naves. Y sería allí donde el destino nuevamente lo pondría en una encrucijada: en España, tropas fascistas se levantaban contra la Segunda República Española, dando inicio a una feroz Guerra Civil. "Bosko" no lo pensó dos veces y haciéndose eco de su sentimiento internacionalista y su filiación marxista, partió a ponerse a las órdenes de la Fuerza Aérea de la República Española, aprovechando su expertiz como piloto de combate.

Debido a la problemática situación que vivía España, Petrović debió ingresar al país con un pasaporte falso facilitado por una de las tantas organizaciones comunistas que allí existían. Así, arribó el día de Navidad de 1936 a dicho país, bajo el nombre del ciudadano español Fernando García.

Bandera de las Brigadas Internacionalistas
Una vez en España, fue destinado a la Escuela del Aire de Albacete para recibir un breve curso de capacitación que duró casi un mes. Tras aquello, se enrolo en el Grupo André Malraux, que llevaba el nombre del novelista y político francés que tras el inicio del conflicto consiguió movilizar bombarderos, cazas y aparatos de escolta, así como tripulación para dichas aeronaves.

Su primera misión fue la defensa costera de la Base Aérea de Manises, en las cercanías de la ciudad de Valencia, que por esos años, y debido al asedio que sufría Madrid de parte de los sublevados, las ofició de capital de la República Española. En eso se mantuvo durante varios meses hasta que el 14 de febrero de 1937 fue alcanzado por la aviación enemiga, hecho que le hizo capotar y terminar herido.

Tras un tiempo en el hospital, Petrovic fue reubicado en la Segunda Escuadrilla del Grupo 12 conocido como "Katiuskas". En dichos aviones, el ex futbolista yugoslavo llevó a cabo varias misiones, bombardeando diversos objetivos fascistas. Sin embargo, y tal como en el fútbol, cuando tomaba el balón, encaraba a los rivales y se marchaba en demanda del gol, "Bosko" necesitaba más adrenalina, por lo que le solicitó a sus superiores el entrar en combate.

Esta situación, le significó ser enviado a la Escuela de Alta Velocidad El Carmolí, ubicada en Cartagena, en la Región de Murcia. Ahí, y durante dos meses, aprendió a pilotar los modernos aviones de fabricación rusa Polikarpov I-15, conocidos durante la contienda como "Chatos". Estos aeroplanos, diseñados para el combate aéreo contra otras naves, significaron un gran apoyo para las fuerzas republicanas, debido a su maniobrabilidad y rapidez, ocasionándole numerosas bajas al bando enemigo.

Pilotos Yugoslavos en España

Una vez aprendidos todos los conocimientos necesarios, Bozidar se incorporó a la Primera Escuadrilla de "Chatos", comandada por el capitán soviético, Iván Yeriomenko, y la cual estaba compuesta, además de los dos pilotos antes mencionados, por aviadores rusos, dos estadounidenses y dos austríacos. Este escuadrón, fue enviado al frente aéreo que se encargó de la Defensa de Madrid. Allí, y enfrentándose a los aviones de la Legión Cóndor y la Aviazione Legionaria, aeronaves enviadas por Hitler y Mussolini, respectivamente, para apoyar a los sublevados, "Bosko" se destacó inmediatamente como un hábil piloto, puesto que a los pocos días de haberse unido al frente de batalla, derribó su primer avión.

Así, el 2 de junio de 1937, y sobre la Sierra de Guadarrama, cordón montañoso que cruza Madrid, Segovia y Ávila, Petrovic tumba un Fiat C.R.32, caza biplano de la Aviazione Legionaria, en el marco de la Batalla de Madrid. Producto de su buen desempeño y el de su escuadrón, fue reubicado cerca de Algete, unos kilómetros al noreste de la capital española, donde se desarrollaba la Batalla de Brunete.

Polikarpov I-15, avión pilotado por "Boško"
Fue ahí, donde "Bosko"  alcanzó su consagración como un piloto de fuste, alzándose como un “As de la Aviación” -condecoración reconocida mundialmente y que se le otorga a los pilotos que acreditaron el derribe de al menos cinco aviones- y  donde también logró la inmortalidad. En poco más de un mes de combate, el piloto, futbolista, abogado y comunista yugoslavo, abatió seis aeronaves enemigas, entre las que se encontraban un bombardero alemán Dornier Do 17, conocido como "Lápiz Volador", tres Fíat C.R.32 italianos, y un Messerschmitt Bf 109 alemán, siendo el primer piloto en la historia en derribar un avión del tipo de aquel caza alemán.

Sin embargo, la mañana del 12 de julio de 1937 Petrovic se convirtió en mito. Aquella calurosa mañana de verano en España, "Bosko" junto a otro compañero derribó un bombardero ligero alemán, Heinkel He 111. Por la tarde, y en el marco de un cruento combate aéreo sobre la localidad de Villanueva de la Cañada, ubicada a unos 30 kilómetros de Madrid, el piloto yugoslavo se apresuró en cubrir a Ivan Yeriomenko, capitán de su escuadrilla, y derribó otro aeroplano de la Aviazione, sin embargo, dicha maniobra le significó quedar al alcance del avión sublevado al mando de Miguel García Pardo, quien lo derribó. El Polikarpov I-15 de Petrovic se estrelló, muriendo instantáneamente a un par de meses de haber cumplido los 26 años.

El joven estudiante que se había erigido como un gran abogado. El amante del fútbol que tocó la gloria con el  FK Vojvodina y la Selección Yugoslava. El idealista que había luchado por los derechos de los más indefensos. El piloto internacionalista que acudió al llamado de una patria amenazada por el fascismo, terminaba su vida defendiendo sus ideales. La llama furibunda de su extraordinaria vida se extinguía, sin embargo su fulgor no se apagaba.

El ejemplo magnánimo de su lucha se regaba por España, por su patria, por el mundo y por la memoria de todos los que creemos y queremos una sociedad más justa, más igualitaria y más bella. Y así lo entendieron en innumerables partes, sin embargo,  tuvieron que pasar años para que la proeza del oriundo de Bela Palanka se conociera a lo largo y ancho del orbe, y fuese reconocida.

Estadio del Partizan de Belgrado
El secretismo con que trató todo lo que oliera a Republicano, bando finalmente derrotado por Franco y sus esbirros, demoró en que el arrojo de aquel joven se difundiera, pero ni siquiera aquello fue suficiente. A 22 años de su sacrificio, el 23 de mayo de 1959, la Asociación de Fútbol de Yugoslavia colocó una placa conmemorativa en su honor en el Estadio del Club Partizan de Belgrado, reducto donde por muchos años disputó sus encuentros de local el seleccionado yugoslavo.

Asimismo, el gobierno de Jozip Broz Tito, Primer Ministro de Yugoslavia, instauró que en las ciudades de BelgradoNovi Sad e Ivanjica, ciudad natal de sus padres, sendas calles llevaran su nombre para que su ejemplo y su nombre jamás fuesen olvidados.

Finalmente, tras el advenimiento de la democracia en España, y a casi setenta años de iniciado el conflicto, el Congreso de los Diputados de aquella nación decidió otorgarle a los Brigadistas Internacionalistas, entre los que se incluía Božidar “Bosko” Petrovic, la nacionalidad española por gracia, en reconocimiento a la labor y el arrojo que todos ellos tuvieron para defender una nación que les era ajena, pero que defendieron con ahínco y vehemencia, como si les perteneciera.

Hoy, los restos de "Bosko", al igual que los de tantos otros "Internacionalistas", descansan en una fosa común en las inmediaciones de Brunete, pues las tibias leyes españolas han impedido que, de manera certera y diligente, se puedan reabrir, exhumar y reconocer a quienes ahí se encuentran sepultados, para darles un digno, honroso y respetable enterramiento.
Aviadores Republicanos 


domingo, 16 de diciembre de 2012

Los Chollima, la Selección Norcoreana Que Quiso Conquistar el Planeta Fútbol


Cada Mundial de Fútbol comienza con el favoritismo de las mismas selecciones de siempre: Brasil, Argentina, Alemania, Italia o Inglaterra. Sin embargo, con el correr de los partidos siempre aparece un combinado que comienza a reunir las miradas, acaparar los aplausos y aglutinar las preferencias de cara a la definición del título. Checoslovaquia, Suecia o Hungría son ejemplos de que en las primeras justas también ocurría esto mismo. Y es imposible olvidar lo ofrecido por Bélgica, Camerún,  Bulgaria, Corea del Sur, Ghana o Uruguay, más recientemente. Sin embargo, hay un seleccionado que llamó la atención por su ordenado, pero vistoso juego, que emocionó a toda la fanaticada y que logró hacerse con un lugar dentro de las revelaciones en la mayor lid del balompié alrededor del mundo, y que por motivaciones políticas pretende pasarse por alto: Esta es la historia del Seleccionado de Corea del Norte en Inglaterra 66'.

Mediados de la década del 60', y en la Península de Corea poco más de diez años habían pasado desde que la cruenta guerra fratricida desmembrara una nación que durante los siglos había permanecido unida, pero que el afán mercantilista había dividido, irreconciliado y enemistado hasta llevarla a un punto de total antagonismo que amenazaba con retomar la beligerancia en cualquier momento. Así, y hacía el septentrión del Paralelo 38º, se desarrollaba bajo la Ideología Juche, la República Democrática Popular de Corea. Coqueteando con el estalinismo, las autoridades norcoreanas se encontraban aplicando sesudos planes económicos que le permitían a la nación encontrarse en franca expansión económica. La industria pesada, así como la construcción de gran infraestructura y el desarrollo de la agricultura, tenían a la nación mirando con optimismo el futuro.

Además, y como ha sido la tónica en las administraciones de corte socialista, las autoridades norcoreanas habían impulsado y fomentado la actividad física entre sus compatriotas. Situación a la que el fútbol no estuvo ajeno. Así, y apostando todo en un deporte que siempre apasionó a dicha nación, tanto las autoridades políticas como las autoridades deportivas pusieron todo el empeño para que dicho deporte diera que hablar tras sus fronteras. Y así ocurrió. Se aproximaba una nueva versión de la Copa Mundial de la FIFA, a jugarse en Inglaterra, y Corea del Norte no encontró mejor vitrina para mostrar su evolución con la pelotita en los pies, Así, inscribió a su combinado para pelear por un lugar en la máxima cita futbolera.

69 selecciones se matricularon para disputar un lugar en la copa y la FIFA decidió asignar los cupos a través de las zonas geográficas. Así, en Europa 32 equipos disputarían 9 plazas; en Sudamérica 9 combinados pelearían por los 3 lugares; Norteamérica, Centroamérica y el Caribe bregarían por un sitio, mientras que África y Asia en conjunción con Oceanía, lucharían por medio cupo respectivamente.

Esta situación irritó a la Federación Africana, la que desestimó competir. Así, el medio cupo de dicha federación se sumaría al que disputaban en conjunto asiáticos y oceánicos, por lo que el ganador de dicha liguilla aseguraría un cupo directo a Inglaterra 66'. No obstante aquello, los problemas y desavenencias no concluyeron ahí. Sudáfrica, no solidarizó con la postura africana y solicitó a la FIFA participar en las eliminatorias en Asía, hecho que fue aceptado. No obstante, y ante el hecho manifiesto de la Asociación de Fútbol Sudafricana de presentar oncenas solo compuestas por blancos, fue desafiliada, hecho que se mantuvo por casi un cuarto de siglo.

Así, entonces, Corea del Norte, Australia y Corea del Sur intervendrían por el único cupo. No obstante, y a pocos días de que se iniciaran los encuentros, los surcoreanos manifestaron que adherían a la postura africana y que no participarían de la disputa. Más que  solidaridad, era una bofetada a sus vecinos del norte, intentando con eso boicotear la participación de la República Democrática Popular de Corea e instar a que la FIFA a que declarara nula la clasificatoria Asiático-Oceánica. No obstante, el ente con sede en Zurich no accedió a sus peticiones y mantuvo firme dichas eliminatorias, las que ahora solo dirimirían Australia y la ya nombrada Norcorea.

Con diferencia de tres días, los dos partidos se llevarían a cabo en la ciudad camboyana de Phnom Penh, escenario neutral y equidistante de ambas naciones en juego. Y todo sería una fiesta para los orientales. Con una goleada de 6 a 1, producto de los goles de Pak Doo-Ik y On Sung-Hwi, en una ocasión, y de Pak Sung-Jing y Han Bong-Jin en dos ocasiones, más el descuento australiano de Scheinflug, la clasificación norcoreana era casi un hecho.

En el partido de vuelta, era cuestión de ratificar lo mostrado tres días atrás para hacerse con un boleto hacia Inglaterra. Y así fue. Un sólido 3 a 1, producto de los dos tantos de Kim Seung-Il en dos ocasiones, y de Pak Sung-Jin, más el descuento de los isleños, que nuevamente corrió por parte de Scheinflug, la República Popular Democrática de Corea decía presente por primera vez en una cita mundialista. Con un global de 9 a 2, más de algo quería demostrar en las islas británicas.

Seleccionado Norcoreano reconociendo el Estadio Ayresome Park

Con un lugar en el Mundial, la tarea ahora era confiar en que les tocase un grupo accesible, no obstante, el haber quedado encasillado en la última grilla del sorteo, le hizo esperar un grupo dificilísimo. Y así fue, pues quedaron emparejados con Chile, Italia y Unión Soviética. Un más que duro grupo, pero que le permitiría a los "Chollima", como fueron bautizados en su país, el demostrar para lo que verdaderamente estaban hechos.

Avecindados en la ciudad de Middlesbrough, los Norcoreanos sabían que su estadía en Inglaterra no sería fácil. Hacía algunos años, Gran Bretaña había apoyado fervientemente la lucha de Corea del Sur ante su patria en la Guerra de Corea. De hecho, tanto rechazo generó su presencia, que a nivel dirigencial se planteó la posibilidad de no tocar su himno ni ondear su bandera. Inclusive, llegó a especularse el hecho de que la Foreing Oficce no les permitiera el visado para ingresar a Inglaterra. No obstante, primó la cordura y se les permitió el ingreso con la condición de que su himno nacional no fuese entonado en los partidos que disputase.

Los fieros comunistas de ojos rasgados, como los presentaban los ingleses, distaron mucho del grupo de pequeños y ligeros jóvenes que arribaron a la eminentemente industrial Middlesbrough. Allí, la población, de marcada clase obrera, simpatizó inmediatamente con los norcoreanos, quienes, con una sonrisa fácil y sobretodo con su humildad, fueron cautivando a toda la ciudad.

La relación de la ciudad con el seleccionado "Chollima" se vio aún más profundizada tras su debut en la Copa. Al frente tenían a la poderosa Unión Soviética, que contaba entre sus filas con el mejor arquero de la época, la "Araña Negra", Lev Yashin, y con las figuras rutilantes de Valeri Voronin e Ígor Chislenko. E hicieron valer su supremacía. Con un contundente 3 a 0, los "Soviéticos" se imponían a los norcoreanos, pero el juego en equipo, la velocidad y la preciosidad de sus pases hizo que la afición local se sintiera aún más representada por los menudos orientales que vestían de rojo.

En el encuentro siguiente, los "Chollima" convocaron a 16 mil personas a presenciar el cotejo ante Chile, otro rival de peso, que cargaba con un tercer lugar en el mundial inmediatamente anterior y que contaba entre sus figuras con Leonel Sánchez, uno de los goleadores de la justa anterior.

Norcoreanos y Soviéticos frente a frente en Middlesbrough

Y vaya que les resultó difícil. A los 26' minutos de partido, Rubén Marcos anoto de penal el primer gol del encuentro. Pero los norcoreanos no bajaron los brazos y faltando sólo sesenta segundos para que culminara el cotejo, el delantero Pak Seung-Zin, marcó la igualdad que le permitía seguir soñando con su paso a los cuartos de final.

El siguiente lance, sin dudas, sería el más complicado. Si querían ratificar el buen juego y meterse por primera vez en fases decisivas, debían vencer a la poderosísima Italia que, con Gianni Rivera y Alessandro Mazzola, pretendía meterse en cuartos de final, tras 30 años de ausencia.

En un encuentro friccionado, donde no se dieron ventajas, los norcoreanos comenzaron a sacarlas cuando el primer tiempo ya acababa. Pak Doo-Ik, marcaba el único tanto del partido y la clasificación de la República Popular Democrática de Corea a la ronda de cuartos de final. Tanto le dolió la eliminación a los "Azurros" que en Italia Doo-Ik se volvió una figura de culto, al cual denominaron "el Dentista", debido al dolor que les causó por el tanto que los eliminaba.

Momento exacto en que Pak Doo-Ik vence a Albertosi

En el país comunista se ofreció la victoria como el triunfo de la colectividad por encima del individuo, y así los subscriben los jugadores entrevistados en el documental. Pero irónicamente, sería la mayor individualidad de aquellos tiempos la que acabaría definitivamente con el sueño norcoreano.

En cuartos, el rival sería Portugal, que venía comandado por el histórico Eusebio. Los “Lusos” habían comandado el grupo C del certamen, ganando sus tres encuentros y propinándole un 3 a 1 certero a Brasil, equipo defensor del título, con el que quedaban eliminados de la justa inglesa.

No obstante aquello, el hecho de haber vencido a Italia les entregaba las armas necesarias para hacerle partido a Portugal y quedarse con el encuentro. Además, contaban con una fervorosa barra, compuesta por muchos de los habitantes de Middlesbrough, los que en masa -se calcula que unos  3 mil aficionados- los acompañaran hasta Liverpool para apoyarlos en su lance ante los “Lusitanos”.

Y el apoyo sirvió. En un primer tiempo espectacular, el elenco adiestrado por Myung Rye-Hyun, se imponía por 3 goles contra 1 a los portugueses. Al minuto de juego, Pak Seung-Zin, abría la cuenta. Veinte minutos más tarde, Lee Dong-Woon aumentaba las cifras. A los 25' Yang Seung-Kook ponía la sorpresa y el 3 a 0 transitorio, no obstante Eusebio, y en dos ocasiones, descontaba para su seleccionado, poniendo la cuota de incertidumbre para la parte final.

Yoon Kyung Oh y Coluna, capitán de Norcorea y Portugal, respectivamente
De “tu a tu” se presagiaba el segundo tiempo, pero, y ante la perplejidad de los más de 50 mil simpatizantes que se dieron cita en el Goodison Park de Liverpool, el elenco asiático que entro la etapa de desenlace, distó mucho del que ofrecía espectáculo en los encuentros anteriores.

A los 56', empató la "Pantera Negra". Y fue él mismo quien puso el transitorio 4 a 3. En ese instante, se pensó un repunte norcoreano, tal como lo hiciera ante Chile. Sin embargo, y a tan sólo diez minutos del final, José Augusto decretó el 5 a 3 definitivo y el final del sueño de los "Chollima" en Inglaterra.

A su regreso, fueron recibidos como héroes en Pyongyang. Muchos siguieron ligados al fútbol, intentando poner nuevamente a Corea del Norte en el concierto internacional, hecho que casi logran para el mundial de 1982, ya con varios jugadores menos de los que habían participado el 66’, pero en la penúltima ronda cayeron ante China y no pudieron repetir la hazaña de hacía dieciséis años.

Lo hecho por la República Popular Democrática de Corea, fue por años la mejor presentación de un elenco asiático en la historia de la Copa del Mundo. De hecho, tuvieron que pasar 36 años para que alguien pudiera igualarla. Esta vez, fue su vecino del sur, los que pudieron igualar y superar dicha performance, quienes, y en el certamen celebrado dentro de sus fronteras         -Corea-Japón 2002-, y con más de alguna ayuda arbitral, se quedaron con el cuarto lugar de la cita.

Finalmente, tuvieron que pasar 44 años para que Corea del Norte volviera a jugar un mundial. Fue en Sudáfrica 2010, pero, y pese a las expectativas, el elenco “Chollima” dejó bastante que desear,  perdiendo sus tres encuentros, marcando tan solo un gol y haciendo que la figura de aquel equipo modesto, pero aguerrido, se engrandeciera aún más y se volviera un mito.


lunes, 10 de diciembre de 2012

El Pasado Franquista de Unión Española





Con seis títulos a cuesta, Unión Española es uno de los clubes más importantes e históricos del fútbol chileno. Con tradición en buen fútbol, la camiseta “Roja” ha sido defendida por ilustres futbolistas nacionales como Alberto “Tito” Fouillioux, Atilio Cremaschi, Hugo Rubio o Francisco “Chamaco” Valdés, así como extranjeros que han dejado una huella en nuestros pastos, entre los que se encuentran Eladio Zárate, Jorge Américo Spedaletti o José María Buljubasich, por nombrar algunos.

Notables han sido muchos de sus títulos, como por ejemplo del 51’, cuando tras terminar el año empatados con Audax Italiano -su más enconado rival-, y en definición infartante, lo derrotó por la cuenta mínima con gol de Mario Lorca. O el del 73’, cuando apenas perdió un partido y le sacó siete puntos de ventaja a Colo Colo, su más cercano perseguidor, y que aquel año había sido finalista de la Copa Libertadores de América.

Tras la cordillera, los “Hispanos” también han tenido memorables presentaciones, siendo la más destacada, la final de la Libertadores disputada en 1975, cuando terminó como subcampeón continental, luego de definir en tres encuentros el torneo ante Independiente de Avellaneda.

Sin embargo, hay otra parte en la historia del cuadro “Rojo” un poco más oculta y que se contrapone a esa que hace que a la mayoría de los futboleros les resulte entrañable, querible, el equipo al cual todos adheriríamos si no vibráramos con los colores de alguno de los denominados grandes. Pero tras esas páginas de buen fútbol, de las tardes familiares  y de disfrute que ofrece el Santa Laura, se esconde una memoria que muchos ni siquiera conocen y, tras enterarse, no se enorgullecerán.

Plantel Estelar de Unión Española en 1937

Nacido al alero del Centro Español en 1897, el elenco como se conoce hoy en día, surgió tras la fusión de las instituciones  brotadas de dos asociaciones de inmigrantes españoles: el Centro Español de Instrucción y Recreación, y la Unión Deportiva Española, ocurrida los primeros días de diciembre de 1935.

Por aquellas fechas, España vivía momentos de tensa convulsión. Al Gobierno había llegado hacia algunos años el Frente Popular, coalición conformada por Comunistas, Socialistas y Sindicalistas. La situación se había polarizado a tal extremo que las desavenencias ocurridas al otro lado del Atlántico, habían traspasado dicha barrera y se habían asentado aquí en Chile también.

Las disputas se transformaron en pan de cada día en los círculos que aglutinaban a los españoles avecindados en Chile, situación que se vio aún más profundizada, cuando en España tropas del Ejército, comandadas por el general Francisco Franco y apoyadas por diversos grupos políticos que iban desde nacionalistas, pasando por la Iglesia Católica,  y hasta grupos fascistas, se levantaron en armas contra el Gobierno del Frente Popular, dando inicio a la cruenta Guerra Civil.

Rápidamente, la mayoría de los inmigrantes que simpatizaban con Unión Española adscribieron a los postulados de quienes se habían sublevado en la Madre Patria. El hecho se sustenta en que la mayoría de aquellos habían forjado un buen pasar en el país y se codeaban con las clases dominantes de nuestro país, todas, obviamente, contrarias a los ideales liberales, progresistas y de justicia social que elevaban los Republicanos.

Como punto a parte, hay que mencionar que , y en total contraposición con lo que ocurrió con Unión Española,  el Club Deportivo Social y Cultural Iberia, elenco de raigambre popular, compuesto por inmigrantes españoles empobrecidos y proletarios que suscribían las ideas que en España estaban siendo aplastadas, se identificó plenamente con la Segunda República Española que la camiseta azul-grana de los “Cuervos” fue adoptada en honor a los colores del Fútbol Club Barcelona, escuadra símbolo de la “Ciudad Condal”, último bastión Republicano en ser derrotado por las tropas de Franco.

Pero volviendo al tema que nos convoca, fue tanta fue la identificación con Franco de parte de las autoridades de Unión Española, que en abril de 1939, y tras establecerse la administración franquista en España, se llevó a cabo una celebración en el Estadio Santa Laura, a modo de festejo por la victoria Nacionalista. Esa misma situación se replicó también en el reducto de Plaza Chacabuco el 18 de Julio de ese mismo año, con el objeto de celebrar el "Día del Alzamiento Nacional", fecha que conmemoraba la rebelión iniciada tres años antes por tropas fascistas lideradas por el "Generalísimo". En aquellas ocasiones, los asistentes embanderaron con la enseña ibérica el coliseo y ofrecieron recepciones y bailes en honor a los sublevados.

Francisco Franco, Dictador Fascista Español
Tanta fue la polarización que se vivió aquí, que las pugnas sobrepasaron el ámbito propio de la colonia hispana en el país. En medio de la Guerra Civil Española, asumió como Presidente de la República de Chile, Pedro Aguirre Cerda, militante del Partido Radical que llegó al Gobierno como el candidato del Frente Popular,  mixtura prácticamente igual que la que había llegado al poder en España y que ahora se veía envuelta en un enfrentamiento bélico.

Esta situación desembocó en que simpatizantes del FRAP se enfrascaran en disputas con hinchas de Unión Española, hechos que tuvieron como momento de mayor efervescencia el año 1939, misma data en que los Nacionalistas se hacían con el poder en España.

Según consta en periódicos de la época, durante los partidos que animaba Unión Española el espectáculo no estaba en la cancha, sino en las gradas. Y sí, pues a las desastrosas presentaciones que ofrecía el elenco “Rojo” se le unían las trifulcas que animaban los hinchas que adscribían a los equipos que enfrentaban a los “Hispanos”. Así, los insultos, las pifias y hasta las agresiones eran pan de cada día, identificando al club aquí en Chile, con el avance franquista en la Madre Patria.

A tanta llegó la presión, que en el campeonato del 39', y ante la animadversión que generaba en el público, Unión Española decidió jugar sus partidos bajo el nombre de Central, a manera de evitar los resquemores y las críticas. El primer partido debió enfrentarlo ante Colo Colo, elenco que lo derrotó inapelablemente por 4 a 2. No obstante, lo que más llamó la atención de aquel cotejo no fue el resultado, sino el comportamiento de los jugadores y, por sobretodo, el de la fanaticada, la que al igual que los partidos anteriores, se deshizo en silbatinas, abucheos y reproches a los "Rojos".

La situación, tanto para dirigentes, como para jugadores, se volvió insostenible,  por lo que los mandamases “Hispanos” decidieron, y a modo de resguardar la integridad de sus jugadores y simpatizantes, retirarse de toda competencia deportiva que se llevase a cabo el año 1939, aduciendo que "la determinación se había tomado en vista de que se le quería asignar a la Unión Española un carácter político del que carece por completo, pues se limita única y exclusivamente a una labor deportiva, ajena a cuanto se aparte de este aspecto”.

La situación decantó al año siguiente. La Segunda República había sido aplastada por completo y Francisco Franco gobernaba a sus anchas, por lo que ni las burlas y protestas  tendrían mucho efecto. Unión volvía al ruedo, pero con una merma considerable en lo que a fútbol se refiere, puesto que sus máximas figuras, y ante el receso autoimpuesto, se habían alejado del club, recalando en las demás instituciones que componían el balompié criolllo.
Escudo de la Unión Española, basado en el Águila de San Juan

No obstante, los coqueteos con la Dictadura de Franco no concluyeron ahí. Según informaciones aparecidas en páginas del propio club,  a mediados de la década del 40’, y cuando el “Generalísimo” ya gobernaba a sus anchas en España,  los dirigentes del elenco “Hispano” decidieron crear un escudo que fuera exhibido con orgullo en las camisetas del club y que se convirtiera en estandarte de la institución.

La efigie escogida: el Águila de San Juan, figura asociada al evangelista, que había sido utilizada por los Reyes Católicos dentro de su escudo de armas y que fue rescatada del olvido por Francisco Franco, quien intentó a través de aquel símbolo, ensalzar los valores patrios y el nacionalismo español.

Ante las críticas, la dirigencia “Hispana” aseguró que la utilización de aquel emblema obedecía, ni más ni menos, que a la motivación de mantenerse a tono con la simbología del régimen que en esa época se vivía en la Madre Patria. Un guiño abierto a la administración franquista, y que con el correr del tiempo se iría olvidando hasta desaparecer casi por completo de la memoria futbolística del país.

Elenco de Unión Española de mediados del 40'. Ya se puede apreciar el escudo en la camiseta del arquero.