lunes, 18 de agosto de 2014

Bert Trautmann: de Soldado Nazi a Ídolo del Manchester City




El período de Entreguerras fue caótico para Alemania. El repunte económico que había vivido tras el término de la Gran Guerra -conocida tras 1945 como Primera Guerra Mundial- se vio violentamente truncado luego de que en 1929 se desatara la "Gran Depresión", una severa crisis económica que afectó a todo el orbe. Así, las quiebras masivas de comercios y bancos más la imposibilidad del Estado Alemán de cancelar sus compromisos y obligaciones, desembocó en una recesión que significó que alrededor de 6 millones de personas estuvieran sin empleo -algo así como el 20% de la fuerza laboral-, y dio pie a una creciente tensión social que fue "caldo de cultivo" para que las ideas nacionalsocialista que propugnaba Adolf Hitler sedujeran al pueblo germano, dando origen a todo lo que se vivió después.

Fue en este contexto que vino al mundo en Bremen, Bernhard Trautmann, un espigado arquero alemán que entraría en la historia linda del Manchester City con sus actuaciones entre los años 50' y 60', siendo uno de sus emblemas más importantes, exhibiendo una Copa FA y, tras Alan Oakes, Joe Corrigan y Mike Doyle, elevándose como el cuarto jugador que más veces ha defendido la camiseta de los "Citizens", con 545 encuentros.

No obstante aquello, y retrocediendo algunos años en el tiempo, la vida de Trautmann no fue siempre color de rosas. Debido al desempleo que sufría su padre, Bernhard vivía de pedir limosna en las calles y de saciar su hambre en los comedores comunitarios que pululaban en Alemania a finales de la República de Weimar, sin embargo, esta situación no le significó un impedimento para que pudiera desarrollar su veta deportista.

Hitler y niños miembros de la Jungvolk
Así, "Bert" se enroló en el club Blaus and Weiss y en la Asociación Cristiana de Jóvenes, lugares donde demostró grandes aptitudes en el atletismo, el handball y también el fútbol, más, y imbuido completamente en lo que significó la vorágine nacional-socialista en la Alemania de Hitler, Trautmann se enroló en la Jungvolk, la sección de las Juventudes Hitleriana para los niños de entre 10 y 14 años, para posteriormente pasar a formar parte de las Hitlerjugend, propiamente tal.

Allí estaba cuando se desató la Segunda Guerra Mundial por lo que se enroló como paracaidista en la Luftwaffe para, y según sus propias palabras, “defender la tierra de sus padres”. Primero, fue enviado a Polonia donde las ofició como operador de radio hasta a finales de 1941, fecha en la que fue enlistado en el 35º pelotón en Dnepropestrovsk, Ucrania, unidad que participaba activamente de la Operación Barbarroja, nombre en clave con que Hitler y sus aliados habían motejado a la maniobra con la que pretendían invadir la Unión Soviética.

Allí, y debido al crudo invierno soviético, la escuadra de alemana se dedicó a desarrollar una especie de guerrilla, atacando por sorpresa a las unidades rusas, hechos donde Trautmann se destacó valientemente, por lo que fue ascendido a cabo. Pero las felicitaciones y reconocimientos no durarían mucho. En una de las tantas operaciones, "Bert" fue apresado por el Ejército Rojo, mas su astucia le permitió  escapar. Por tamaña acción, fue ascendido a sargento y condecorado con la Cruz de Hierro de Primera Clase, galardón reservado para los hombres del Ejército de Tierra, incluida la infantería aérea, destacamento a la que pertenecía Trautmann, y de las SS-Armadas que realizaran 4 actos de coraje.


Luego, fue trasladado al Frente Occidental, específicamente a Francia, donde las huestes Aliadas hacían mella entre las posiciones germanas. Aquí, volvió a caer en manos enemigas, esta vez siendo apresado por la Resistencia Francesa, pero una vez más volvió a escapar para reintegrarse nuevamente a las filas de la Luftwaffe, esto hasta el año 1944, data en la que, previendo que la victoria alemana era prácticamente imposible, desertó y decidió volver a su Bremen natal para comenzar una nueva vida, aún cuando sabía que los alemanes lo buscarían por traidor y los aliados por considerarle un enemigo.

Fallschirmjäger, paracaidistas alemanes
No obstante, jamás alcanzó a llegar a la ciudad bañada por las aguas del Río Weser, pues en su camino fue tomado prisionero por tercera vez, ahora por tropas estadounidenses, sin embargo, una vez más volvió a escapar. Se echó a correr con tan mala suerte que en su huída se topó de frente con una patrulla británica de la que no pudo ni quiso escapar, pues estaba consciente de que la guerra estaba llegando a su fin. Así, fue trasladado a un campo de prisioneros en Bélgica, país donde permaneció un año en reclusión.

Luego, fue transpuesto a Inglaterra, a la localidad de Essex, donde los interrogatorios lo llevaron a ser catalogado como un prisionero "Clase C", es decir, que había sido instruido desde pequeño con el pensamiento Nazi, por lo tanto, un nazi a la más alta escala. Tras su estadía en Essex y luego de nuevos interrogatorios, fue clasificado como "Clase B" siendo reubicado en la prisión de Marbury Hall, en Norwich. Finalmente, en 1947 comenzó a cimentarse la historia que lo catapultaría a la historia del fútbol inglés en general y al corazón de la hinchada del Manchester City, en particular.

En aquel año, Bernhard fue trasladado a Ashton in Markerfield, una localidad a medio camino entre Manchester y Liverpool, y donde se pasaba los días jugando al fútbol contra los demás prisioneros y también contra los guardias. Primero, comenzó jugando de mediocampista, demostrando grandes aptitudes, sin embargo, y tras sufrir una lesión, comenzó a desenvolverse como arquero, posición que lo encumbraría a la gloria.

Al momento del cierre de campo de prisioneros, Bernhard Trautmann se vio en la encrucijada de regresar a Alemania o comenzar una nueva vida en Gran Bretaña. Primó la segunda opción, pues una oferta de trabajo en una granja y el anonimato en un país ajeno le entusiasmaron más.

En eso estaba, cuando el pequeño club St. Helens Town se interesó en ficharlo. Con los "Santos" derrochó buenas actuaciones, llegando inclusive a clasificar a su escuadra a la final de la Copa George Mahon, la liga de la primera división del fútbol del condado de Liverpool.

Su buen cometido hizo que varios equipos de la Premier League inglesa posaran sus ojos en él, sin embargo, el 7 de octubre de 1949, y con 26 años, se decidió por defender los colores del Manchester City, elenco que estaba preparando un plantel poderoso que peleara por el título del fútbol británico, luego de temporadas zigzagueantes en años anteriores.

La noticia de su fichaje por parte de los "Ciudadanos" se regó por Manchester, tanto así que muchos aficionados del City se opusieron a que un ex soldado nazi integrara las filas del equipo de sus amores, tanto así que durante los entrenamientos llegaban fanáticos con pancartas que pedían su salida, no obstante, cuando vieron las condiciones que tenía la nueva adquisición, los prejuicios y las aprensiones comenzaron a disiparse.

El debut fue ante el Bolton Wanderers y el cotejo hizo que los pocos que aún lo criticaban terminaran por aceptarlo, pues su actuación fue simplemente brillante. Así, Trautmann se había echado al bolsillo a la mitad de Manchester, pero aún faltaba superar los abucheos del resto de Inglaterra, pero faltaba poco.

El 27 de agosto de 1947, "Bert" regresaba a Londres, ya no sobrevolándolo como durante la guerra, sino vestido de corto y esperando que a punta de atajadas y achiques, dejar atrás las burlas, las pifias y las desaprobaciones de las parcialidades rivales. Y así fue. De hecho, tan formidable habría sido su actuación que ambas hinchadas lo habrían despedido con ovaciones una vez concluido el cotejo.

Trautmann en la final de la FA Cup 55'-56'
Aquel año, el City mostró mucha irregularidad y terminó perdiendo la categoría, sin embargo, tras doce meses en la segunda división, retornó a la Football League –antecesora de lo que hoy conocemos como Premier League- para comenzar a vivir una de sus etapas más brillantes, llegando a la final de la Copa FA en la temporada 54’-55’, y logrando quedarse con la corona del mismo torneo al año siguiente, con Trautmann como la gran figura. De hecho, aquella temporada -55’-56’- “Bert” fue distinguido como el mejor jugador de la Football League, galardón que volvió a revalidarlo un alemán en pastos ingleses recién después de cuarenta años, cuando Jürgen Klinsmann lo recibiera defendiendo los colores del Tottenham Hotspurs.

Bernhard abandona el campo visiblemente afectado
En aquel partido ante el Birmingham, Bernhard se transformó en un mito. Faltaban quince minutos para que el encuentro culminara y los “Ciudadanos” ganaban cómodamente el cotejo por un marcador de 3 a 1. Los “Blues” buscaban con todo acercar las cifras. En eso estaban, cuando Trautmann, "buceó" a ras de pasto para arrebatarle el balón al delantero del Birmingham, Peter Murphy, con tan mala suerte que la del goleador fue a dar directamente a su cuello. "Bert" quedó a mal traer, pero logró arrebatarle el balón. Ya no podían hacerse más cambios, por lo que el meta alemán siguió jugando adolorido y con el cuello a la miseria, sin embargo, eso no fue impedimento para que pudiera, nuevamente, ahogarle el grito de gol al propio Murphy.

Tras el encuentro, Trautmann aseguró que jugó la parte final del cotejo "en una especie de niebla" que le producía el dolor. Asimismo, el Principe Felipe, encargado de entregar las medallas a los campeones, admitió que Bernhard tenía el cuello torcido cuando le tocó entregarle la condecoración al alemán. Finalmente, y tras una serie de exámenes, se le diagnosticó que cinco de sus vértebras estaban dislocadas y una partida en dos, por lo que se perdería lo que restaba de torneo y toda la temporada siguiente.

Bert recibendo el reconocimiento
Tras la lesión, "Bert" jugó regularmente una temporada más, la del 57'-58', sin embargo, siguió alternando con la titularidad hasta la temporada 63'-64', tras la cual, se trasladaría al Wellington Town, club con el que jugaría tan sólo dos encuentros para colgar los botines definitivamente.

Con 15 temporadas defendiendo al Manchester City, Trautmann se convirtió en uno de los emblemas de los ciudadanos, de hecho, una escultura en su honor adorna los pasillos del Museo de los "Citizens" en la ciudad inglesa, además de engrosar el Salón de la Fama del Museo Nacional del Fútbol de Inglaterra.

Tras dejar la práctica del fútbol, Trautmann se calzó el buzo de entrenador, dirigiendo al Stockport County de Inglaterra  y al Preußen Münster de Alemania, equipos de menor cuantía en lo que al balompié se refiere, así como a adiestrar a los seleccionados de Myanmar, Tanzania, Liberia y Pakistán, sin mayores éxitos.

Finalmente, se retiró para siempre del fútbol en 1988 para crear la fundación que lleva su nombre y que se dedica al fomento de las relaciones entre el Reino Unido y Alemania. Asimismo, viajó a vivir sus últimos días a España, específicamente a La Llosa, en Valencia, lugar donde falleció el 19 de julio de 2013 con 89 años a cuesta y una historia digna de una película.